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Una reina de la comedia adopta un rol médico ante el drama de la vida real de su hijo

MIÉRCOLES, 26 de septiembre (HealthDay News) --- La actriz Julie Bowen, que recibió su segundo Emmy el domingo por su rol en la popular comedia de televisión "Modern Family", comienza hoy con un papel más serio: aumentar la concienciación sobre las alergias infantiles, potencialmente letales.

Bowen, que ha ganado dos premios como actriz secundaria de comedia y que tiene tres hijos, conoce las reacciones alérgicas potencialmente fatales, llamadas anafilaxia, de primera mano. Su hijo mayor Oliver Phillips tenía dos años cuando desarrolló anafilaxia en respuesta a una doble exposición a una picadura de abeja junto con un poco de mantequilla de cacahuete.

"No teníamos motivo para sospechar que podríamos tener un problema. Había comido cacahuetes antes. Nunca había sucedido nada", explicó la nativa de Baltimore. "Pero entonces un día descubrimos que sí pasaba algo".

Casi de inmediato, la cara de Oliver se hinchó de forma dramática. Otros síntomas de anafilaxia incluyen dolor de pecho, urticaria, dificultades para respirar, opresión en la garganta, hinchazón de los labios y la lengua, náuseas, mareo y desmayos.

Scott Phillips, el esposo de Bowen, que estaba en casa con el bebé, se sintió "aterrorizado", comentó. "Sabía que era algo malo". Oliver fue trasladado rápidamente al hospital, y le administraron de inmediato una inyección de epinefrina (adrenalina), contó.

La epinefrina se usa para el tratamiento de emergencia de las reacciones anafilácticas que pueden ocurrir tras la exposición a alérgenos como el cacahuete, las nueces, los mariscos, las picaduras de abejas, los medicamentos y/o el látex.

Aunque cualquier niño puede desarrollar una alergia, o una respuesta inmunitaria anómala, es más probable que ocurran en personas cuyos familiares también son alérgicos.

Ahora, Bowen encabeza una campaña nacional de concienciación con la ayuda de Mylan, la compañía farmacéutica que fabrica el dispositivo de administración de epinefrina conocido como EpiPen.

"La meta es la educación", señaló Bowen. "Como padres, no podemos estar con nuestros hijos todo el día, todos los días. Así que queremos que las personas que les rodean reciban educación".

Actualmente, Oliver tiene 5 años, y se recuperó rápidamente y del todo. "Fue un proceso muy rápido desde que recibió el medicamento adecuado", anotó. "Pero ahora siempre llevamos epinefrina a todos los sitios".

Las alergias alimentarias son la principal causa de anafilaxia. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU. estiman que las alergias alimentarias infantiles han aumentado 18 por ciento desde 1997. Cada año, más de 9,000 niños son hospitalizados debido a alergias alimentarias graves.

Muchas reacciones alérgicas ocurren cuando los niños consumen accidentalmente los alimentos a los cuales son alérgicos en la escuela. Y hasta una cuarta parte de las reacciones anafilácticas en la escuela ocurren en estudiantes sin antecedentes de alergias alimentarias, señalan los CDC.

Bowen apuntó que para ella, la moraleja está clara: cuando se trata de las alergias infantiles, sencillamente nunca se sabe lo que puede ocurrir.

"No soy médico, pero sé que para muchas personas puede comenzar de forma menos dramática", advirtió. "Pero el problema puede agravarse... las reacciones que comienzan siendo pequeñas pueden hacerse más graves. Es algo individual".

Los padres y los empleados de las escuelas no deben hacer caso omiso de las quejas de un niño, anotó. "Queremos que padres y maestros conozcan las señales, de forma que si ven que un niño tose, se rasca la garganta o tiene un sarpullido, investiguen más", planteó.

Si sospecha que su hijo podría tener una reacción alérgica a cualquier cosa, haga que lo examinen. "Si es necesario, llame al 911 para recibir atención médica de inmediato", añadió. "Porque no hay forma de garantizar que su hijo nunca sufra una reacción anafiláctica".

La Dra. Carla Davis, profesora asistente de pediatría de la sección de inmunología, alergias y reumatología del Hospital Pediátrico de Texas, en Houston, se hace eco de ese punto.

"Tiene razón, no hay una buena forma de predecir quién desarrollará anafilaxia", lamentó Davis. "Hay algunas pruebas nuevas que tienen el potencial de ayudar a las personas a saber quién podrían estar en riesgo, pero no son 100 por ciento precisas".

Las probabilidades no son insignificantes, "dado que uno o dos niños en cada aula podrían estar potencialmente en riesgo de una alergia alimentaria grave", planteó Davis. De éstos, de 30 a 40 por ciento estarían en riesgo de una anafilaxia potencialmente letal, anotó.

La epinefrina es un tratamiento muy sencillo que no se utiliza lo suficiente, añadió. "Muchas personas no saben que es el tratamiento de primera línea, y los cuidadores deben actuar rápidamente para tratar con efectividad", dijo Davis.

¿Qué tan rápidamente? Idealmente, en un plazo de unos minutos después de que un niño desarrolle una reacción, seguido por una monitorización continua en una sala de emergencias por reacciones secundarias, explicó Davis.

Más información

Para más información sobre la anafilaxia, visite la Red de Alergias Alimenticias y Anafilaxia (Food Allergy & Anaphylaxis Network).


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

© Derechos de autor 2011, HealthDay

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