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La cirugía contra la obesidad parece reducir los riesgos cardiacos, asegura un estudio

MARTES, 18 de septiembre (HealthDay News) -- Junto con la promesa de una pérdida significativa de peso, la cirugía de derivación gástrica podría revertir la diabetes en algunas personas y mejorar los factores de riesgo de la enfermedad cardiaca, como la presión arterial y el colesterol altos, según una investigación reciente.

"Los individuos que se someten a cirugía de derivación gástrica pierden una cantidad significativa de peso. A los dos años, habían perdido 35 por ciento de su peso corporal inicial. A los seis años, la cifra era de alrededor de 28 por ciento, lo que muestra una pérdida de peso bastante duradera", señaló el autor líder del estudio Ted Adams, profesor asociado adjunto de la división de genética cardiovascular de la Facultad de Medicina de la Universidad de Utah, en Salt Lake City.

"A los seis años, entre los pacientes que tenían diabetes tipo 2 antes de la cirugía, el 62 por ciento ya no tenían un diagnóstico de diabetes. También hubo una remisión significativa en la hipertensión, el colesterol alto y los triglicéridos altos", señaló Adams.

Los resultados aparecen en la edición del 19 de septiembre de la revista Journal of the American Medical Association.

La Dra. Anita Courcoulas, jefa de cirugía bariátrica mínimamente invasiva y general del Centro Médico de la Universidad de Pittsburgh, y autora de un editorial acompañante, también señaló que en el grupo de cirugía se previnieron muchos casos de diabetes tipo 2. "Apenas dos por ciento de las personas del grupo de cirugía bariátrica desarrollaron diabetes tipo 2", apuntó, mientras que en los grupos de control del estudio, la tasa de desarrollo de diabetes tipo 2 fue de hasta 17 por ciento.

El estudio de Adams incluyó a más de 1,150 personas gravemente obesas que se sometieron a cirugía de derivación gástrica entre 2000 y 2011. El índice de masa corporal (IMC, una medida de la grasa corporal) promedio fue de 46. Un IMC por encima de 40 se considera como obesidad mórbida.

Courcoulas señaló que, en general, se piensa en la cirugía para perder peso si alguien tiene un IMC de al menos 40, o un IMC de entre 35 y 40 junto con una afección médica grave, como diabetes tipo 2 o hipertensión.

El estudio también incluyó dos grupos de control. Un grupo de control contó con 417 personas que habían pensado en la cirugía, pero que no se la hicieron. El otro grupo de control contó con 321 personas gravemente obesas elegidas al azar, que no habían considerado la cirugía para perder peso.

En una cirugía de derivación gástrica, los médicos dividen el estómago en dos secciones y conectan la pequeña sección superior, o bolsa, con el intestino delgado. Dado que la bolsa solo puede contener una cantidad pequeña de comida, el organismo absorbe menos calorías.

En Estados Unidos, donde un tercio de los adultos son obesos y están en riesgo de problemas de salud graves relacionados con el peso, la cirugía para perder peso se hace cada vez más común.

"El estudio mostró que la derivación gástrica llevó a una pérdida de peso duradera, y a un impacto duradero sobre las afecciones de salud", aseguró Courcoulas.

Sin embargo, la cirugía podría no ser para todos. "Los pacientes deben hablar con sus médicos y enfocarse en los riesgos de sus problemas de salud actuales, además de los riesgos futuros de salud, y sopesar dichos riesgos con los de la cirugía", aconsejó Adams. Unos ajustes al estilo de vida, como modificar la dieta y la actividad física, deben conformar la base de cualquier cambio que las personas deseen hacer.

Otros dos estudios que también aparecen en la edición actual de la JAMA observaron distintos aspectos de la cirugía para perder peso, que incluye la derivación gástrica y procedimientos de bandas. Un estudio, llevado a cabo en Suecia, comparó los costos de salud a largo plazo de poco más de 2,000 personas obesas que se sometieron a cirugía bariátrica y un número similar de personas obesas de la misma edad que no se sometieron a la cirugía (el grupo de control).

Tras 20 años, el grupo de cirugía tenía una pérdida promedio de peso de 18 por ciento del peso corporal, frente a apenas 1 por ciento en el grupo de control. En términos del peso en sí, se trata de una diferencia de unos 20 kilos (44 libras). Los investigadores hallaron que en los seis años tras la cirugía, los pacientes quirúrgicos usaron más atención como pacientes internos y ambulatorios. Pero entre el séptimo y el vigésimo años, los que se sometieron a cirugía tuvieron unos costos farmacológicos y cardiovasculares más bajos.

"El equipo sueco halló que las necesidades de atención de salud se igualan con el tiempo, pero lo que realmente se necesita es un análisis formal de la rentabilidad", planteó Courcoulas.

El otro estudio, llevado a cabo en Australia, comparó a 30 pacientes de cirugía para perder peso con 30 personas en una dieta de muy pocas calorías para ver qué grupo mostraba una mejora más significativa en los síntomas de apnea del sueño. Los pacientes de cirugía se sometieron a un procedimiento de bandas gástricas, y perdieron en promedio casi 28 kilos (61 libras), mientras que los que estaban a dieta perdieron 5 kilos (unas 11 libras). Ambos grupos experimentaron menos episodios de apnea del sueño, pero la diferencia entre los dos grupos no fue significativa.

Courcoulas apuntó que ese hallazgo fue "algo desconcertante. Es difícil explicar por qué no hubo una relación entre la pérdida de peso y la apnea del sueño", dado que el trastorno del sueño se asocia con el sobrepeso y la obesidad. Añadió que "se requiere más trabajo para comprender el mecanismo".

Más información

Para más información sobre las opciones quirúrgicas para perder peso, visite la Red de Información sobre el Control del Peso del Instituto Nacional de Salud de EE. UU.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

© Derechos de autor 2011, HealthDay

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