

La mayoría de las inquietudes relacionadas con la lactancia pueden prevenirse. Si surge algún problema, existen muchas maneras de tratarlo inmediatamente llamando a una consejera de lactancia o a otro proveedor de atención médica. Descansar mucho, beber una abundante cantidad de líquido, reducir el estrés y consumir alimentos sanos también le ayudarán a sentirse mejor y a poder superar cualquier desafío inicial que pueda enfrentar después de que nazca su bebé.
Esta lista de inquietudes tiene fines informativos exclusivamente. Sólo una consejera de lactancia o su médico pueden proporcionarle un diagnóstico y tratamiento.
Muchas madres informan que, al comienzo, la lactancia puede ser dolorosa, hasta que ellas y sus bebés encuentran posiciones cómodas y un buen acoplamiento. Una vez que se logra esto, la lactancia debería ser confortable. No obstante, aún es posible que tenga dolor por alguna excoriación existente. Asegúrese de tratar la herida para que no empeore. Otros problemas pueden causar dolor, incluida la congestión mamaria, las infecciones y el síndrome de Raynaud. El síndrome de Raynaud es un trastorno poco frecuente de los vasos sanguíneos que puede afectar los pezones y provocar dolor a algunas mujeres al amamantar. También puede sentir dolor si su bebé está succionando únicamente el pezón. Interrumpa delicadamente la succión del bebé colocando un dedo limpio en la comisura de la boca e intente de nuevo. Asimismo, el pezón no debe verse aplanado ni comprimido cuando salga de la boca de su bebé. Debe verse redondeado y alargado, o con la misma forma que tenía antes de amamantar. Si su bebé está acoplado correctamente y succiona satisfactoriamente, debería poder alimentarse todo el tiempo que desee sin provocar dolor. Para obtener más información, consulte la sección Aprendiendo a amamantar.
Es normal que los senos aumenten de tamaño, se vuelvan más pesados y estén un poco sensibles cuando comienzan a producir mayores cantidades de leche entre el segundo y sexto día después del parto. Algunas veces, este llenado puede convertirse en congestión mamaria, durante la cual se sienten los senos duros y con dolor. También puede tener hinchazón del seno, sensibilidad al tacto, sensación de calor, enrojecimiento, palpitaciones y aplanamiento del pezón. En ocasiones, la congestión mamaria también causa fiebre de bajo grado y puede confundirse con una infección del seno. La congestión mamaria es el resultado de la acumulación de leche y usualmente sucede durante el tercer al quinto día después del parto. Esto disminuye la circulación y, cuando la sangre y la linfa circulan por los senos, el líquido de los vasos sanguíneos puede filtrarse a los tejidos mamarios.
Todos los siguientes factores pueden causar la congestión mamaria:
La congestión mamaria puede conducir al taponamiento de los conductos o a una infección del seno, por eso es importante tratar de prevenirla antes de que esto suceda. Si se trata apropiadamente, la congestión mamaria sólo dura uno o dos días.
Para muchas mujeres es común que en algún momento de la lactancia presenten un taponamiento de los conductos de los senos. El taponamiento de un conducto lactífero se siente como un bulto doloroso y sensible a la palpación en el seno. No está acompañado por fiebre ni otros síntomas. Este taponamiento se presenta cuando un conducto lactífero no drena apropiadamente y se inflama. Entonces, se acumula presión detrás del taponamiento, y el tejido circundante se inflama. Por lo general, el taponamiento de un conducto sólo se produce en un seno a la vez.
Una infección del seno, también denominada mastitis, es la presencia de dolor o de un bulto en el seno que puede estar acompañado por fiebre o síntomas similares a los de la gripe, como sentirse débil o dolorido. Algunas mujeres con infección del seno también presentan náuseas y vómitos. También puede presentar una secreción amarillenta del pezón, la cual tiene una apariencia similar al calostro, o los senos pueden sentirse calientes al tacto y tener una coloración rosada o rojiza. Una infección del seno puede presentarse cuando otros integrantes de la familia tienen resfriado o gripe y, al igual que el taponamiento de un conducto, por lo general, sólo se presenta en un seno. No siempre es fácil distinguir una infección del seno del taponamiento de un conducto, ya que ambas condiciones tienen síntomas similares y pueden mejorar al cabo de 24 a 48 horas. La mayoría de las infecciones del seno que no mejoran por sí solas al cabo de ese período deben tratarse con antibióticos. Obtenga más información acerca de los medicamentos y la lactancia.
Una micosis denominada infección por hongos levaduriformes o candidiasis puede formarse en los pezones o en los senos porque prolifera en la leche. La infección se produce por una proliferación excesiva del microorganismo Candida, que está habitualmente presente en el cuerpo y se mantiene en niveles saludables gracias a las bacterias naturales de nuestro organismo. Cuando se altera el equilibrio natural de bacterias, el hongo Candida puede proliferarse excesivamente y provocar una infección. Un signo clave de una micosis en los pezones o en los senos es si presenta dolor en los pezones que no desaparece al cabo de unos días, incluso después de asegurarse de que su bebé tiene un buen acoplamiento y un buen posicionamiento, o si sus pezones comienzan repentinamente a doler después de varias semanas de amamantamiento sin dolor. Otros signos de micosis incluyen pezones rosados, con escamas, brillantes, con prurito o agrietados, o pezones de color rosado intenso y con ampollas. También es posible que presente dolor punzante en la parte profunda del seno durante la lactancia o después de este, o senos doloridos.
Algunas de las cosas que pueden causar candidiasis incluyen: tener un entorno demasiado húmedo sobre su piel o sobre los pezones doloridos o agrietados; tomar antibióticos, píldoras anticonceptivas o corticosteroides; tener una alimentación que contenga grandes cantidades de azúcar o alimentos con levadura; o tener una enfermedad crónica como infección por VIH, diabetes o anemia.
También puede aparecer la infección en la boca del bebé por el contacto con los pezones, y se evidencia como pequeñas manchas blancas en el interior de las mejillas, las encías o la lengua. Esto se denomina candidiasis. Muchos bebés con candidiasis no quieren mamar, tienen demasiados gases o están irritables. Una micosis del bebé también puede aparecer como sarpullido por el pañal, y tener el aspecto de pequeños puntos rojos alrededor de un sarpullido. Este sarpullido no desaparece utilizando las pomadas habituales para tratar sarpullidos causados por el pañal.
Pida ayuda si usted o su bebé tienen estos síntomas. También debe comunicarse con su médico y el médico de su bebé para obtener un diagnóstico correcto y recibir el tratamiento al mismo tiempo, a fin de prevenir el contagio de la infección entre ambos. Las micosis pueden ponerla en riesgo de contraer otro tipo de infección del seno, por eso es importante obtener ayuda. Sus médicos decidirán cuál es el mejor tratamiento para usted y su bebé.
Una “huelga” de lactancia ocurre cuando el bebé ha sido amamantado bien durante varios meses y, repentinamente, pierde el interés en la lactancia materna y comienza a rechazar el seno. La huelga de lactancia puede significar que al bebé le están sucediendo varias cosas y que este está tratando de comunicarse con usted para hacerle saber que algo anda mal. No todos los bebés reaccionan igual a diferentes situaciones que pueden causar una huelga de lactancia. Algunos continúan la lactancia sin problema, otros se vuelven irritables frente al seno y otros muestran un rechazo absoluto del seno. Algunas de las principales causas de una huelga de lactancia incluyen:
Si su bebé está en huelga de lactancia, es normal que se sienta frustrada y molesta, especialmente si su bebé no está contento. Es importante que no se sienta culpable ni que piense que ha hecho algo equivocado. Sus senos también pueden generarle molestias a medida que la leche se acumula.
Algunas mujeres tienen pezones que de manera natural se encuentran invertidos, apuntan hacia adentro del cuerpo en lugar de apuntar hacia fuera, o están aplanados o no sobresalen. Algunas veces, los pezones pueden aplanarse temporalmente debido a la congestión mamaria o a la hinchazón durante la lactancia. En algunas ocasiones, los pezones invertidos o planos pueden dificultar la lactancia, ya que al bebé le puede resultar más difícil acoplarse. No obstante, recuerde que para que la lactancia funcione, su bebé tiene que acoplarse tanto al pezón como al seno, así que incluso los pezones invertidos pueden funcionar bien. Los pezones muy grandes pueden hacer que sea difícil para el bebé lograr colocar un área suficiente de la aréola dentro de su boca a fin de comprimir los conductos lactíferos y obtener suficiente leche.
![]() Pezón invertido | ![]() Pezón plano | ![]() Pezón normal |
En las primeras semanas después del parto, debe despertar a su bebé para amamantarlo si han pasado cuatro horas desde el comienzo de la última alimentación. Usted puede:
Si nota que su bebé tiende a quedarse dormido en el seno durante la lactancia, podría intentar la técnica de compresión del seno, que se hizo popular gracias al Dr. Jack Newman, pediatra y experto en lactancia. Esta técnica puede ayudar a que el bebé obtenga más leche en cada alimentación, manteniéndolo con una alimentación activa durante más tiempo para "terminar" el primer seno que se le ofrece. Esta técnica no aumenta su riesgo de presentar taponamiento de los conductos.
Cuando el bebé está bebiendo leche, no es necesario que aplique compresión del seno, pero una vez que el bebé ya no esté bebiendo y esté simplemente mordisqueando, puede iniciar la técnica. Vea los diagramas a continuación. Haga clic en el botón "Siguiente" para una demostración o vea la versión de sólo texto.
Una vez que su bebé haya terminado el primer seno y aún desea más leche, usted puede ofrecerle el otro seno. Los signos de que su bebé terminó con el primer seno son quedarse dormido y no realizar la secuencia de abrir bien la boca, hacer una pausa y luego succionar. Si la compresión no funciona al comienzo, no significa que tenga que cambiar de seno inmediatamente. Si su bebé se aleja del seno por sí solo, ofrézcale primero el mismo seno para ver si beberá más. Si no es así o si su bebé se está poniendo irritable o somnoliento debido a que el flujo de leche es lento, puede cambiar a su bebé al otro seno. Usted puede experimentar con esta técnica e implementar las variaciones que le funcionen mejor.
Pida ayuda si tiene alguna pregunta o inquietud en el caso de que su bebé se quede dormido durante la mayoría de las alimentaciones y acerca de si está recibiendo suficiente leche.
Aunque la mayoría de las madres pueden producir abundante leche para sus bebés, a muchas les preocupa si tendrán suficiente leche. A algunas mujeres les preocupa tener demasiada leche, situación en la cual el flujo de leche proveniente de un seno demasiado lleno puede hacer que la lactancia sea estresante e incómoda para la madre y el bebé.
Si está preocupada acerca de su suministro de leche, consulte a una consejera de lactancia para llegar a la raíz del problema. Verificar frecuentemente el crecimiento y el peso del bebé es la mejor forma de asegurarse de que está recibiendo suficiente leche. Si tiene alguna inquietud acerca del aumento de peso de su bebé, hable con el médico de su bebé.
Existen algunos problemas de salud que pueden afectar a los bebés y así dificultar la lactancia. Usted puede mantenerse firme con su decisión de amamantar y obtener ayuda de una consejera de lactancia. La leche materna y la lactancia temprana siguen siendo lo mejor para su salud y la de su bebé, aun más si su bebé es prematuro o está enfermo. Incluso si su bebé no puede alimentarse con leche materna directamente de usted, lo mejor es extraerse leche manualmente o con un sacaleches y dársela a su bebé en una taza o un biberón. Asegúrese de mantener el contacto de la piel de su bebé con la suya.
Algunos de los problemas de salud más comunes en los bebés que pueden hacer que la lactancia sea más difícil incluyen:
La ictericia es una condición que es común en muchos recién nacidos. La piel y los ojos se tornan amarillentos y es causada por un exceso de bilirrubina, un pigmento amarillo que es un producto presente en la sangre. Todos los bebés nacen con una cantidad extra de glóbulos rojos, los cuales sufren un proceso de degradación y se eliminan del cuerpo. Los niveles de bilirrubina en la sangre pueden ser altos debido a una mayor producción de esta en un recién nacido, a una mayor capacidad del intestino del recién nacido para absorberla y a una capacidad limitada del hígado del recién nacido para manejar grandes cantidades de esta. Muchos casos de ictericia no necesitan tratamiento; el médico de su bebé monitoreará cuidadosamente los niveles de bilirrubina de su bebé. Algunas veces, los lactantes tienen que separarse temporalmente de sus madres para recibir un tratamiento especial con fototerapia. En estos casos, es posible que no esté recomendada la lactancia y que se le den al bebé suplementos u otros líquidos. Sin embargo, la Academia Estadounidense de Pediatría (en inglés) no aconseja dejar de amamantar a los bebés con ictericia, y sugiere continuar la lactancia frecuente, incluso durante el tratamiento.
Si su bebé tiene ictericia o desarrolla ictericia, hable con el médico de su bebé acerca de todas las opciones posibles de tratamiento, y dígale que no desea interrumpir la lactancia, siempre que sea posible.
Algunos bebés tienen una condición denominada enfermedad por reflujo gastroesofágico (gastroesophageal reflux disease, GERD), la cual se presenta cuando el músculo que se encuentra en la entrada del estómago se abre en el momento equivocado y permite que la leche y los alimentos vuelvan hacia el esófago, el tubo de la garganta. Los síntomas de la GERD pueden incluir:
Muchos bebés sanos pueden presentar algunos de estos síntomas y no tener GERD. Asimismo, también hay bebés que presenten sólo unos pocos de estos síntomas y tienen un caso grave de GERD. No todos los bebés con GERD regurgitan o vomitan.
Algunos bebés con GERD no tienen un problema médico grave, pero cuidar de ellos puede ser difícil, ya que tienden a ser muy irritables y se despiertan frecuentemente durante la noche. Es posible que los casos más graves de GERD deban tratarse con medicamentos si el bebé, además de regurgitar, también se rehúsa mamar, aumenta poco de peso o está perdiendo peso, o tiene períodos de arcadas o se ahoga.
Consulte al médico de su bebé si observa que su bebé regurgita después de cada alimentación y si tiene alguno de los demás síntomas mencionados anteriormente. Si su bebé tiene GERD, es importante que continúe amamantándolo, ya que la leche materna se digiere más fácilmente que la leche de fórmula.
El labio leporino y el paladar hendido son algunos de los defectos congénitos más comunes que se presentan cuando el bebé se desarrolla en el útero. Una hendidura, o una apertura, en el paladar o en el labio pueden suceder conjuntamente o por separado, y ambos defectos pueden corregirse mediante una cirugía. Ambas condiciones pueden impedir la lactancia del bebé, ya que la boca del bebé no puede amoldarse bien al pezón y la aréola ni extraer leche del seno eficazmente.
El paladar hendido puede presentarse en uno o ambos lados de la boca del bebé, y puede ser parcial o completo. Justo después del parto, una madre cuyo bebé tenga paladar hendido puede intentar amamantarlo, y puede empezar a extraerse leche inmediatamente para mantener su suministro. Incluso si el bebé no puede acoplarse bien al seno, puede alimentárselo con leche materna utilizando una taza. En algunos hospitales, a los bebés con paladar hendido se les coloca una pieza bucal denominada obturador, que se ajusta a la hendidura y la sella para facilitar la alimentación. Después de que se le realiza la cirugía al bebé, este debería poder alimentarse exclusivamente mediante la lactancia.
El labio leporino puede presentarse en uno o ambos lados del labio del bebé. La madre puede probar diferentes posiciones para amamantar y utilizar su dedo pulgar o el seno para llenar la apertura que queda en el labio y así lograr que la boca del bebé se amolde al seno. Con la reparación del labio leporino, es posible que la lactancia sólo tenga que detenerse durante algunas horas.
Si su bebé nace con labio leporino o paladar hendido, hable con una consejera de lactancia en el hospital para recibir asistencia tan pronto como sea posible. La leche materna y la lactancia temprana continúan siendo lo mejor para la salud de su bebé.
Las madres de hijos múltiples pueden sentirse abrumadas por la idea de amamantar más de un bebé a la vez. Los beneficios de la leche materna para estas madres y para los bebés son los mismos que para todas las madres y bebés.
En el caso de las madres de hijos múltiples, la lactancia temprana y frecuente es importante para mantener su suministro de leche. Un buen acoplamiento de cada bebé es importante para evitar el dolor en los pezones. Para muchas madres es más fácil alimentar a los bebés al mismo tiempo y no por separado, y cada vez es más fácil a medida que los bebés crecen. Existen muchas posiciones para amamantar que facilitan la alimentación de más de un bebé a la vez.
Si tiene hijos múltiples, hable con una consejera de lactancia acerca de las diferentes formas en que puede alimentar a sus bebés satisfactoriamente.
La lactancia durante su siguiente embarazo no es un riesgo para su hijo pequeño que amamanta ni para el nuevo bebé en desarrollo. Si tiene algunos problemas con su embarazo, como dolor uterino o sangrado, antecedentes de parto prematuro o problemas para aumentar de peso durante el embarazo, es posible que su médico le aconseje el destete. Algunas mujeres también eligen destetar en ese momento porque tienen dolor en los pezones a causa de las hormonas del embarazo, tienen náuseas o les resulta incómodo amamantar debido al crecimiento del abdomen. También es posible que su hijo pequeño decida, por cuenta propia, dejar de mamar, debido a los cambios en la cantidad y el sabor de su leche. El niño necesitará alimentos sólidos y líquidos adicionales, ya que es probable que, durante el embarazo, usted produzca menos leche.
Si continúa amamantando a su hijo pequeño después de que nazca el bebé, puede alimentar primero al recién nacido a fin de asegurarse de que reciba el calostro. Una vez que su producción de leche aumente pocos días después del parto, podrá decidir cuál es la mejor forma de satisfacer las necesidades de cada uno, especialmente las necesidades del recién nacido con respecto a usted y su leche. Tal vez desee pedirle a su pareja que le ayude a cuidar de uno de los niños mientras usted está amamantando. Asimismo, necesitará consumir más líquidos y alimentos sanos, y deberá descansar más, ya que estará cuidando de usted misma y de dos niños pequeños.
La cantidad de leche que puede producir depende de la forma en que se realizó la cirugía, la ubicación de las incisiones y los motivos para realizarla. Las mujeres que han tenido incisiones en el pliegue debajo de los senos tienen una menor probabilidad de tener problemas en la producción de leche en comparación con las mujeres que tuvieron incisiones alrededor o a través de la aréola, lo cual puede cortar los nervios y conductos lactíferos. Por lo general, las mujeres que tienen implantes de seno amamantan satisfactoriamente. Si alguna vez se sometió a una cirugía de senos por cualquier motivo, hable con una consejera de lactancia. Si está planeando someterse a una cirugía de senos, hable con su cirujano acerca de las formas en que puede conservar la mayor cantidad posible de tejido mamario y de los conductos lactíferos.
Muchas madres que adoptan desean amamantar a sus bebés y podrán hacerlo satisfactoriamente con un poco de ayuda. Muchas de ellas necesitarán complementar su leche materna con leche materna donada o leche de fórmula, pero algunas madres adoptivas pueden amamantar exclusivamente, en especial si han estado embarazadas previamente. La lactancia es una respuesta hormonal a una acción física; por lo tanto, la estimulación provocada por la lactancia del bebé hace que el cuerpo perciba la necesidad de leche y que la produzca. Cuanto más amamante una mujer a su bebé, mayor será la cantidad de leche que produzca su cuerpo.
Si va a adoptar y desea amamantar, hable con su médico y una consejera de lactancia. Ellos pueden ayudarle a decidir la mejor forma de intentar establecer un suministro de leche para su nuevo bebé. Tal vez pueda prepararse sacándose leche con un sacaleches cada tres horas, todo el día, durante dos a tres semanas antes de que su bebé llegue, o puede esperar hasta que el bebé llegue y comenzar a amamantar entonces. Dispositivos tales como un sistema de nutrición suplementaria (SNS) o un relactador pueden ayudarle a asegurarse de que su bebé obtenga la nutrición suficiente y de que sus senos estén estimulados para producir leche al mismo tiempo.
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